Bajo todo este panorama de desfortuna, Skeeter se da cuenta que las historias que les cuenta a sus sobrinos antes de acostarse se hacen realidad. Intentará por todos los medios aprovechar este don para poner un final feliz a sus vidas, pero la imaginación de los niños acaba echando por tierra sus historias con galaxias y peligros fantasiosos de por medio. Así, vivirán intensas situaciones que sólo podrían imaginar en sus sueños.
El film lleva la marca Disney a fuego en el celuloide y el director Adam Shankman ha sabido respetar esa línea. El actor principal es Adam Sandler, y últimamente tenía al público acostumbrado a no ser más que un gracioso pasado de vueltas. Sin embargo en esta película se ha desmarcado un poco del estereotipo en el que se venía encasillando, dejando más de un momento divertido para grandes y pequeños. Otro papel que cabe destacar es el de Courtney Cox, una cara muy familiar por su papel en la archiconocida serie Friends y su personaje de Monica.
Pese a todo lo original que puede parecer la película, no es la mejor obra de la fábrica de los sueños si la comparamos con otros títulos recientes como Encantada en la que también se mezclaban personajes reales con animación y efectos especiales.

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