PREGUNTA: ¿Cómo ve el panorama actual del cine? ¿Cree que hay una falta de ideas?
RESPUESTA: El problema no es que haya falta de ideas, es que quienes ponen el dinero, las productoras, no se atreven a arriesgar demasiado por miedo a perder lo invertido. Un problema con el que el cine se ha enfrentado siempre. No obstante, en todas las épocas, hay buenos realizadores que luchan por sus ideas y que de vez en cuando nos dan sorpresas.
P: ¿Qué opina del aluvión de remakes y enésimas partes?
R: Eso no es nuevo, muchas películas que hoy conocemos como "clásicas" son remakes. El Ben-Hur de William Wyler con Charlton Heston es un remake de un Ben-Hur de 1925 dirigido por Fred Niblo. Y Primera plana de Billy Wilder es el remake de Luna nueva de Howard Hawks y a su vez de The Front Page de Lewis Milestone. No es malo volver a hacer una historia ya hecha siempre y cuando se haga con talento. Lamentablemente da la impresión de que en la actualidad lo que se pretende no es mejorar cinematográficamente las cintas antecesoras sino aportar efectos especiales. Esto limita el talento y desbanca el cine-arte para decantarse por el cine-espectáculo, que da más dinero. En cuanto a las enésimas partes, no creo que nadie degrade El Padrino II, no importa alargar una saga mientras haya algo nuevo que decir. El problema es que habitualmente sólo se busca estirar un filón económico, lo que da lugar a las sagas de cine de palomitas, de usar y tirar, y sin intención de que permanezca en las páginas de la historia del cine.
P: ¿Qué nuevas caras están relevando a los clásicos del cine?
R: Stephen Daldry (Billy Elliot, The Reader) va por buen camino, habrá que ver hasta donde llega. Sin embargo va a ser difícil recoger un relevo, cada generación hay más vacantes de directores grandes. En el Hollywood de los cuarenta había una veintena, hoy sólo quedan dos clásicos que aún hagan cine, Woody Allen y Clint Eastwood. Añadiría a Martin Scorsese si no fuera tan irregular en su obra.
P: ¿Qué leyendas cree insustituibles?
R: Todos aquellos cuya personalidad les ha hecho crear un mundo propio y ajeno a lo demás. Orson Welles, Buster Keaton, Chaplin, Kubrick, los expresionistas alemanes, Luis Buñuel, el cine japonés de Akira Kurosawa... la lista sería enorme porque en un siglo hemos tenido la suerte de contar con unos cuantos genios.
P: ¿Cómo ve la situación del cine español? ¿Hay buenas ideas y buenos profesionales?
R: Una situación catastrófica. La política de subvenciones se ha convertido en una dedocracia. No hay riesgo. Naturalmente hay directores más o menos exitosos, pero ninguno original. España ha tenido grandes cineastas (Berlanca, Victor Erice, Carlos Saura, José Luis Cuerda), pero la nueva generación no me convence. Son proyectos que se pasan de largo y se pierden. El apoyo al cine español no debería realizarse a través de los medios y las encuestas, sino de una renovación total del sistema de subvenciones, la creación de productoras independientes y la búsqueda de nuevas y arriesgadas formas de expresión. España nunca ha tenido un estilo personal y no sería mala idea intentar buscar una identidad en este aspecto.
P: Y de las películas recientemente estrenadas, ¿con cuál se quedaría?
R: The Reader de Stephen Daldry, Wall-E, Gran Torino.
P: ¿Alguna que deteste?
R: Slumdog Millonaire, no entiendo como ganó el Oscar.

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