
Lo que pretendía ser el taquillazo juvenil del año (junto con Fuga de cerebros) se ha convertido para muchos en una decepción cinematográfica en toda regla. Aunque el reparto de actores tiene un buen share asegurado en la pequeña pantalla, la esperadísima película resulta vacía hasta el punto de poder llegar a levantarte antes de tiempo de la butaca del cine. Quizá de ahí viene el título de Mentiras y gordas, por ser una película que, aunque no dice una sola mentira duante la hora y media que dura, supone una gran mentira para el espectador que se espere algo más que ver a los cuatro guapos de moda con poca ropa. Y es que podemos ver una interpretación mejor en cualquiera de las series que protagonizan en televisión sin tener que pagar los prácticamente siete euros que hoy en día ya supone pasar una tarde en el cine.
Además, la "historia" que se narra durante la película es, desgraciadamente, una completa realidad que puede saber cualquier persona que haya salido de noche. ¿Dónde están las mentiras? Yo todavía no las he encontrado. Simplemente se refleja la realidad y ésta evidentemente está llena de mentiras como las que muestra el film. Realmente la película no sorprende pudiendo perfectamente hacerlo. Gozando de la presencia de los actores juveniles más demandados, resulta difícil de entender cómo simplemente se les ha podido exprimir el vano partido de sacarlos con poca ropa.
Pero el público no es tonto y, aunque tuvo un buen estreno, ha funcionado correctamente el boca-boca y Fuga de Cerebros sí está siendo un taquillazo por haber logrado simplemente lo que pretendía, sacar una buena carcajada en los tiempos en los que estamos, cosa que no es nada fácil...

No hay comentarios:
Publicar un comentario