No hubo espacio para la improvisación. Ni siquiera un mínimo margen a la sorpresa. El Festival de Cine de Cannes ha puesto punto y final a su 62 edición encorsetado en un guión establecido y que ha tenido como máximo protagonista al director Michael Haneke.El filme "El lazo blanco", dirigido profunda y magistralmente por el austríaco, ha sido galardonado con el premio más importante del Festival francés, la Palma de Oro, la más deseada y codiciada al otro lado de los Pirineos. El galardón se lo entregó en la ceremonia de clausura, como si de una bella premonición o déjà vu se tratas.
"El lazo blanco", ambientada en un pueblo protestante del norte de Alemania durante los meses previos a la Primera Guerra Mundial, le dio por fin al director un galardón que rozó con la punta de los dedos en 2001, con "La pianista", y en 2005 con "Escondido".
"El lazo blanco", ambientada en un pueblo protestante del norte de Alemania durante los meses previos a la Primera Guerra Mundial, le dio por fin al director un galardón que rozó con la punta de los dedos en 2001, con "La pianista", y en 2005 con "Escondido".
Y entre tantos galones, flashes, glamour y brillantez, a nosotros, los españoles que tanto presumimos de poseer un trocito de Hollywood ,por los actores y actrices que decidieron formar parte de la meca del cine, nos toca digerir el mal sabor de boca que nos dejó la edición de Cannes “más española”
Dos grandes directores fueron los elegidos para representarnos: Pedro Almodóvar quien por una vez no fue abrazado por su antaño bien amado Cannes, e Isabel Coixet, perdida en su incomprendido «Mapa» de la condición humana.
Un destino, el de Almodovar, incierto por la acogida tan buena que “Los abrazos rotos” tuvo el día de su pase. La última película de Almodóvar fue aplaudida y no tuvo ningún abucheo, lo que confirma el prestigio del autor en el templo del cine trascendente.
Un hecho, que no se corresponde con el resultado obtenido por este film, que no se llevó ningún premio en la 62 edición del festival más importante del mundo.
Dos grandes directores fueron los elegidos para representarnos: Pedro Almodóvar quien por una vez no fue abrazado por su antaño bien amado Cannes, e Isabel Coixet, perdida en su incomprendido «Mapa» de la condición humana.
Un destino, el de Almodovar, incierto por la acogida tan buena que “Los abrazos rotos” tuvo el día de su pase. La última película de Almodóvar fue aplaudida y no tuvo ningún abucheo, lo que confirma el prestigio del autor en el templo del cine trascendente.Un hecho, que no se corresponde con el resultado obtenido por este film, que no se llevó ningún premio en la 62 edición del festival más importante del mundo.
'Los abrazos rotos' volvieron a casa con las manos vacías a pesar de las expectaivas del director.
Ni el glamour de Penélope ni los guiños a 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' consiguieron que la cinta resultase premiada.
En esta historia no podemos decir: “Siempre nos quedará París…” pero tendremos que conformarnos con futuros Festivales que también están a la altura de este Festival de alfombra roja y grandes estrellas.
En esta historia no podemos decir: “Siempre nos quedará París…” pero tendremos que conformarnos con futuros Festivales que también están a la altura de este Festival de alfombra roja y grandes estrellas.

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